
Todos alguna vez, nos hemos planteado algo sobre nuestra vida. Todos nos habremos preguntado si estamos haciendo lo que queremos hacer de verdad, si estamos haciendo lo correcto, si estamos viviendo nuestra vida como deseamos vivirla. No se si alguien habrá alcanzado a ciencia cierta la respuesta a esas cuestiones. Creo que solo con el paso del tiempo podemos descubrirlas. El problema es.. que si para entonces el tiempo te demuestra que no te has equivocado y has logrado tu meta.. entonces estupendo, pero.. si por el contrario te das cuenta de que fallaste, de que cometiste un gran error, puede que sea demasiado tarde para volver atrás.. Probablemente, el hacerte estas preguntas te provoque miedo, agobio, pavor, o incluso resignación, aceptando de buenas a primeras que no lo vas a lograr, abandonando ante tal pensamiento pesimista, sin caer en la cuenta de que si no lo intentas.. pierdes automaticamente todas las posibilidades de éxito.. Es seguro que a lo largo de la vida nos caeremos una y otra vez. Lo sabio es aprender a levantarse del suelo y volver a intentarlo de nuevo. De niños teníamos tras nuestros pasos a los padres, quizás los hermanos mayores, en algunos casos los abuelos.. El problema es que llega un momento en el que ya no están ellos para respaldarnos.. y cogernos de la mano para levantarnos del suelo y curarnos las heridas.. Y es entonces, justo entonces, al darnos cuenta de esto, cuando comienzas a sentirte solo, a sentir el miedo latiendo en tu corazón, miedo provocado por algún problema que pide a gritos una gran solución, la cual no sabemos cómo encontrar.. Pero en realidad, no estás solo.. En medio de ese terror, de esa tristeza, de ese terrible malestar, quizás si te fijas encuentres una pequeña luz. Una luz que te regala alguna persona, para alumbrarte en esa oscuridad que nubla tu mente. Y es que es esa la persona que sabes que te sabe tratar cuando todo lo ves negro, aquella que calma tus miedos e inseguridades, aquella que sabe hacerte sacar un poco mas de fuerza para seguir adelante.. Y es que es cierto. No estamos solos. Solamente tenemos que ver a esa persona que puede ayudarnos a encontrar el camino. Créeme.. pocas personas a lo largo de tu vida te apoyarán como esa persona. Quiérela, cuídala, no le hagas daño.. pues si la pierdes habrás perdido uno de los mayores tesoros que vas a tener en tu vida.. y en tu corazón..

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