
¿Qué se supone que debes hacer cuando el corazón, impulsivo y alocado, dice que sí, pero la razón, sabia y precavida, niega? ¿Cómo saber cual es la opción más acertada? ¿Es cierto eso de que quien no arriesga no gana? Porque quizás es no arriesgando la manera de ganar, siendo entonces esta la mejor elección. Pero aun así, si decides hacer caso a la razón y elegir esta opción, siempre te quedará la duda de qué habría pasado si hubieras escogido el sí. Y al contrario, quizás arriesgues y te equivoques, y desees haber hecho caso a la cabeza. No existe forma humana de anticiparse a los sucesos, ni de saber con seguridad que no nos estamos equivocando en la elección. Depende únicamente de tí. Gran dilema, ¿verdad?



